Farmacocinética De La PEA


Actualmente, solo hay pocos datos disponibles en la literatura sobre la farmacocinética y la biodisponibilidad de la PEA. El primer estudio fue publicado por Zhukov (1999), quien investigó la distribución de N- [1-14C] -PEA en tejidos de rata después de la administración ip. Los resultados indicaron el siguiente orden de radioactividad: suprarrenal >> diafragma> bazo> riñón> testículo> pulmón> hígado> corazón> cerebro> plasma> eritrocitos (Zhukov, 1999). La distribución regional en el cerebro de rata de PEA administrada por vía oral (~ 100 mg · kg_1) ha sido investigada mediante el uso de N- [9,10-3H] -PEA por Artamonov et al. (2005) y recientemente revisado por Gabrielsson et al. (2016). Los autores encontraron que el N- [9,10-3H] -PEA se acumulaba principalmente en el hipotálamo, la hipófisis y las glándulas suprarrenales, 20 min después de la administración oral (Artamonov et al., 2005). La presencia de la PEA marcada en el cerebro (~ 98 ng · mg_1 de tejido cerebral) demostró la capacidad del compuesto para penetrar, aunque en pequeñas cantidades, a través de la barrera hematoencefálica (Artamonov et al., 2005). Estos resultados no fueron sorprendentes si consideramos que la PEA es una sustancia poco soluble en agua, que puede limitar su absorción oral y biodisponibilidad, pero también pueden sugerir una acción de corta duración de la PEA, de acuerdo con el hecho de que este compuesto está degradado. por dos hidrolasas diferentes, es decir, NAAA y FAAH. Más tarde, Grillo et al. (2013) investigaron la distribución tisular de PEA formulada como una emulsión en aceite de maíz y administraron sc a ratones DBA / 2 jóvenes (10 mg · kg_1) (Grillo et al., 2013; Gabrielsson et al., 2016). Los autores encontraron que la PEA podría ser emulsionada exitosamente en una inyección de depósito de aceite a través de la cual alcanza eficazmente tejidos como la retina, el corazón, el cerebro y la sangre, 24 y 48 h después de la administración (Grillo et al., 2013). Más recientemente, se ha encontrado que después de la administración oral de PEA (en una suspensión de aceite de maíz administrada a ratas por sonda gástrica, a una dosis de 100 mg · kg_1), la concentración plasmática más alta se logró después de 15 minutos, lo que corresponde a una dosis 20 veces mayor. Incremento en sus valores basales. Los niveles plasmáticos de PEA disminuyeron 2 h después de la administración hasta concentraciones muy cercanas a las basales (Vacondio et al., 2015). Finalmente, recientemente publicamos datos preliminares sobre la biodisponibilidad de dos nuevas formulaciones de PEA, es decir, micronizados y ultramicronizados (m-PEA y um-PEA), en voluntarios humanos y perros beagle, respectivamente (Petrosino et al., 2016a). Nuestros resultados mostraron que, en los perros beagle, los niveles de PEA en plasma aumentaron hasta seis veces 1 y 2 h después de la administración oral de um-PEA (30 mg · kg_1), y al mismo tiempo, los niveles de 2-AG en plasma fueron también aumentó en hasta 20 veces (Petrosino et al., 2016a). En voluntarios humanos, después de un máximo de dos veces en los niveles plasmáticos de PEA a las 2 h, los niveles plasmáticos de 2-AG aumentaron hasta aproximadamente el doble 4 y 6 h después de la administración oral de m-PEA (300 mg) (Petrosino et al. ., 2016a). Este aumento menor fue proporcional al pico más pequeño de los niveles de PEA detectados en voluntarios humanos en comparación con los perros beagle. Esta diferencia, a su vez, puede ser causada por la menor cantidad total de PEA administrada de forma aguda a voluntarios humanos (aproximadamente ∼5 vs. 30 mg · kg_1 en perros) y al hecho de que se trataba de una formulación micronizada en oposición a la ultra Formulación micronizada administrada a perros. Además, los voluntarios humanos comprometidos para este estudio estaban sanos, mientras que los perros eran sujetos alérgicos, y la biodisponibilidad de la PEA podría cambiar durante las condiciones patológicas. En resumen, estos resultados sugieren que, aunque su biodisponibilidad no ha sido comparada hasta ahora en el mismo estudio con la de PEA 'normal', las formulaciones de este compuesto con un tamaño de partícula más pequeño podrían ser una alternativa útil para superar los problemas de solubilidad encontrados. particularmente después de la administración oral. De hecho, es bien sabido que la solubilidad de un fármaco está intrínsecamente relacionada con el tamaño de partícula. La reducción del tamaño de partícula por diversos medios, como el molino de chorro, conduce a un aumento en el área de superficie específica con mayor solubilidad y una biodisponibilidad potencialmente mayor (Rasenack y Müller, 2004). Si bien la m-PEA y la um-PEA parecen tener una biodisponibilidad oral razonablemente buena, son necesarios estudios farmacocinéticos completos para evaluar la exposición tisular exacta y el sitio de metabolismo de la PEA cuando se administran a través de estas formulaciones.