POTENCIAL DE GUISANTES EN LA INFECCIÓN POR SARS-CoV2

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casi 500.000.000 de visitas, atestiguando el creciente interés de la comunidad científica y el público en general en el papel de la nutrición y los nutracéuticos durante la pandemia de COVID-19. Se han propuesto muchos compuestos como fitoterápicos en la prevención y / o tratamiento de COVID19. El gran interés del público en general y la enorme cobertura de las redes sociales sobre este tema insta a la comunidad científica a abordar la cuestión de si qué nutracéuticos se pueden emplear realmente para prevenir y tratar esta enfermedad relacionada con el coronavirus recientemente descrita. Recientemente, la compañía farmacéutica canadiense de biotecnología "FSD Pharma" recibió la luz verde de la Administración de Alimentos y Medicamentos para diseñar un estudio de prueba de concepto que evalúe los efectos de la palmitoiletanolamida ultramicronizada (PEA) en pacientes con COVID-19. La historia de la PEA como nutracéutico para prevenir y tratar enfermedades infecciosas se remonta a la década de 1970, cuando la molécula se marcó con el nombre de Impulsina y se utilizó por sus propiedades inmunomoduladoras en la infección por el virus de la influenza. El presente trabajo tiene como objetivo analizar el potencial de la PEA como nutracéutico y la evidencia previa que sugiere sus propiedades antiinflamatorias e inmunomoduladoras en enfermedades infecciosas y respiratorias y cómo estas podrían traducirse en la atención del COVID-19.

PALABRAS CLAVE: COVID19, palmitoiletanolamida, fitoterapia, SARS-CoV2

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La dieta y la nutrición están recibiendo un interés creciente del público, dada la evidencia recopilatoria de su papel fundamental en la modulación de la función inmunológica (Butler& Barrientos, 2020; Zabetakis, Lordan, Norton,& Tsoupras, 2020). Tanto la sobrealimentación como la subalimentación pueden tener un impacto negativo en la respuesta inmune y asegurar la cantidad adecuada de micronutrientes o alimentos funcionales puede tener el potencial de aumentar la defensa del huésped contra las infecciones virales (Cena& Chieppa, 2020; Stefan, Birkenfeld , Schulze,& Ludwig, 2020).

En este contexto, muchos fitoterápicos y complementos alimenticios han sido propuestos por la comunidad científica y el público en general, arrojando información contradictoria sobre este tema (Muscogiuri, Barrea, Savastano,& Colao, 2020; Ribeiro, Sousa,& Carvalho, 2020). El nutracéutico ideal debe tener actividades inmunomoduladoras comprobadas y mecanismos de acción multidireccionales para evitar el "escapismo" dada la redundancia de la respuesta inmune, mientras que al mismo tiempo, debe ser inmediatamente traducible.

en entornos clínicos con estudios farmacocinéticos y farmacodinámicos que demuestren su eficacia y seguridad en entornos clínicos.Los compuestos relacionados con endocannabinoides son amidas lipídicas bioactivas endógenas con propiedades homeostáticas pleiotrópicas, incluida la regulación de la respuesta inmunitaria, el control de la ingesta de alimentos, la neuroprotección y la inhibición del dolor y la inflamación (De Filippis et al., 2011; Gigli et al., 2017; Matias& Di Marzo, 2007; Pesce et al., 2018; Pesce, Esposito,& Sarnelli, 2018; Suardíaz, Estivill-Torrús, Goicoechea , et al., 2007; Williams& Kirkham, 1999).

Estas conocidas propiedades multifacéticas, la facilidad de traducción clínica y la falta de efectos secundarios no deseados ya han atraído la atención de la comunidad científica hacia la reutilización de estos compuestos durante la pandemia de COVID-19 (Costiniuk& Jenabian, 2020; Esposito et al. ., 2020; Onaivi& Sharma, 2020; Tahamtan, Tavakoli-Yaraki,& Salimi, 2020).

La oleoiletanolamida (OEA), el cannabidiol, la palmitoiletanolamida (PEA) y otros ácidos grasos insaturados se han presentado como un fármaco candidato prometedor como una estrategia potencial de tratamiento en la nueva pandemia de SARS-CoV-2 (Das, 2020; Ghaffari et al., 2020; Onaivi& Sharma, 2020). Todos estos compuestos comparten características similares, siendo lípidos endógenos naturales que participan en la respuesta inmune del huésped a una variedad de noxae, incluidas las infecciones virales (Cabral, Ferreira,& Jamerson, 2015; Ganley, Graessle,& Robinson , 1958).

Entre estos compuestos atractivos, marcando todas las casillas del candidato a fármaco ideal se encuentra la PEA, un mediador lipídico natural presente en los cacahuetes o semillas de fenogreco y en la lecitina de soja (Ganley et al., 1958) que tiene un efecto de séquito en el sistema endocannabinoide. - tem (Lambert& Di Marzo, 1999), mientras que carece de cannabinoides' efectos secundarios psicotrópicos (Wallace et al., 2007). Recientemente, se ha propuesto la PEA como un fármaco potencial para COVID-19 sobre la base de que este y otros compuestos, como el cromoglicato de sodio, pueden prevenir la inflamación y la fibrosis pulmonar inducida por mastocitos (MC) durante la infección por SARS-CoV2 (Gigante et al., 2020). Como era de esperar, dado que estos fueron los primeros efectos descritos de la PEA (Aloe, Leon,& Levi-Montalcini, 1993; Facci et al., 1995), los autores se centraron principalmente en su papel como estabilizador de mastocitos durante la -llamada "tormenta de citocinas" que ocurre en la neumonía COVID-19 (Conti et al., 2020). Sin embargo, ahora se acepta que la PEA tiene una acción multidireccional y sus posibles mecanismos antivirales pueden estar relacionados con varias otras vías de señalización, como los receptores toll-like (TLR), el receptor α activado por proliferadores de peroxisomas (PPARα) , óxido nítrico y ciclooxigenasa-2 (COX2), y vías de señalización S100B y GFAP (Esposito et al., 2014; Sarnelli et al., 2016; Sarnelli et al., 2016).

En este manuscrito, nuestro objetivo es presentar este mediador lipídico bioactivo como una nueva alternativa farmacológica potencial para el manejo de COVID-19 mediante el análisis sistemático de sus propiedades multifacéticas y la evidencia previa de su aplicabilidad clínica y eficacia en la prevención y el tratamiento de enfermedades agudas. infecciones respiratorias virales.

Finalmente, describiremos cómo su potencial multidireccional se traduce directamente en la infección y progresión del SARS-CoV2, identificando los objetivos moleculares de la PEA, así como su formulación, para la terapia con COVID-19.


2|ACTIVIDAD INMUNOMODULATORIA DE LA GUISANTE

La PEA ha estado en el punto de mira de la comunidad científica durante más de 50 años debido a sus actividades analgésicas, antialérgicas y antiinflamatorias. Como se describió anteriormente, el Dr. Levi-Montalcini, galardonado con el premio Nobel, describió por primera vez que las propiedades antiinflamatorias de la PEA estaban relacionadas con la inhibición y desgranulación de los MC, también conocido como mecanismo ALIA del “antagonismo de la lesión local de Auta-coide” (Aloe et al., 1993). Ahora se reconoce que las propiedades antiinflamatorias y analgésicas de la PEA también están relacionadas con la activación directa de varios receptores, incluido el PPAR-α (Sarnelli, Gigli, et al., 2016), el receptor vanilloide (TRPV1) (Godlewski, Offertáler, Wagner,& Kunos, 2009; Ho, Barrett,& Randall, 2008; Petrosino et al., 2016), o el receptor acoplado a proteína G GPR55 y GPR119 (Godlewski et al. ., 2009; Ryberg et al., 2007).

Además, la PEA pertenece a los llamados compuestos relacionados con endocannabinoides, ya que tiene una gran semejanza estructural con los endocannabinoides clásicos, pero no muestra actividad sobre los receptores de cannabinoides (Lambert& Di Marzo, 1999). Dada la gran semejanza con los endocannabinoides, la PEA comparte con ellos vías biosintéticas y catabólicas similares. La PEA es de hecho sustrato de la amida hidrolasa de ácido graso (FAAH), la enzima responsable de la degradación de la anandamida. Al competir con los endocannabinoides por la FAAH o al inducir su regulación negativa (Ho et al., 2008), la PEA podría reducir el catabolismo de los endocannabinoides y, en última instancia, aumentar sus concentraciones (efecto séquito).

Su perfil farmacodinámico complejo explica las actividades multifacéticas que se ejercen sobre un gran número de células inflamatorias y mediadores. La mayoría de las propiedades antiinflamatorias de la PEA surgen de su capacidad para antagonizar la vía de señalización del factor nuclear κB (NF-κB) a través de la activación selectiva de los receptores PPARα (Esposito et al., 2014; Sarnelli, D' Alessandro , et al., 2016).

Los receptores PPAR-α se expresan predominantemente en tejidos involucrados en el metabolismo de los ácidos grasos, como el hígado, el corazón, los riñones y los músculos, pero más recientemente, también se demostró que se expresaba en varios tipos de células inmunes, incluidos los monocitos indiferenciados y macrófagos humanos diferenciados, linfocitos T y B (Magadum& Engel, 2018). La activación de PPARα puede antagonizar eficazmente la vía de señalización de NF-κB con un mecanismo dual, ya sea interactuando físicamente con NF-κB p65 o regulando positivamente la expresión de inhibidores de NF-κB (IκBs) en muchos tipos de células (Korbecki, Bobin´ski,& Dutka, 2019). Al inhibir la expresión de NF-κB, la PEA regula en sentido descendente varios genes implicados en la respuesta inflamatoria. Estos incluyen citocinas proinflamatorias (factor de necrosis tumoral TNF-α, Il-1β), moléculas de adhesión celular y otros mediadores de señales, como la óxido nítrico sintasa inducible (iNOS), COX2, S100B y GFAP (Cipriano et al. , 2015; Couch, Tasker, Theophilidou, Lund,& O' Sullivan, 2017).

La potente actividad antiinflamatoria de la PEA se ha estudiado en una gran variedad de modelos animales y humanos para una serie de trastornos, caracterizados por hiperinflamación hiperactiva y disfuncional, como osteoartritis, lesión cerebral traumática, esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica Enfermedad de Alzheimer GG, enfermedad inflamatoria intestinal, asma y dermatitis alérgica de contacto (Beggiato, Tomasini,& Ferraro, 2019; Britti et al., 2017; Esposito et al., 2013; Genovese et al., 2008; Grill et al., 2019; Russo et al., 2018; Scuderi et al., 2011).

Estos efectos antiinflamatorios se han observado por primera vez en modelos de neuroinflamación. Por ejemplo, en la lesión experimental de la médula espinal en ratones, se demostró que la administración de PEA atenúa la inflamación de la médula espinal y la lesión tisular, la infiltración de neutrófilos y la expresión de citocinas proinflamatorias e iNOS, así como la regulación positiva de NF-κB (Esposito et al., 2011). ).

El tratamiento con PEA también resultó en una mejoría de la inflamación intestinal en modelos animales y humanos de enfermedad inflamatoria intestinal (Borrelli et al., 2015). El tratamiento con PEA, de hecho, disminuyó de manera dependiente de la dosis la expresión y liberación de citocinas proinflamatorias, así como la infiltración de neutrófilos y macrófagos en la colitis ulcerosa (CU) inducida por sulfato de sodio y dextrano (CU) en ratones y en biopsias humanas cultivadas derivadas de pacientes con CU. (Lama et al., 2020). Es importante destacar que la PEA también puede regular a la baja, a través de un mecanismo dependiente de PPARα, la expresión del receptor tipo Toll 4 (TLR4) tanto en las células gliales entéricas como en las células lisas vasculares (Sarnelli, D' Alessandro, et al. ., 2016). La PEA también reduce la producción de especies reactivas de oxígeno en varios modelos de inflamación al reducir la lipoperoxidación y la reducción del óxido nítrico mediante la regulación a la baja de iNOS (Sarnelli et al., 2018). Finalmente, un artículo reciente de Heide et al. propusieron un nuevo mecanismo de acción antiinflamatorio para la PEA en un modelo de ratón de meningitis bacteriana. Los autores encontraron que la administración profiláctica intraperitoneal de AESP redujo significativamente la concentración sistémica de dos lípidos bioactivos proinflamatorios, a saber, ácido araquidónico (AA) y ácido 20-hidroxieicosatetraenoico (20-HETE). Los autores concluyeron que los efectos de la PEA sobre los ácidos eicosanoides son particularmente relevantes en el contexto de la meningitis, ya que 20-HETE es un potente vasoconstrictor de microvasos cerebrales que contribuye al desarrollo de vasoespasmo y otras alteraciones cerebrovasculares que ocurren en la meningitis bacteriana (Heide et al., 2018).

3|PEAINPREVENINGY TRATAR ENFERMEDADES TRANSMISIBLES

El papel de la PEA como agente profiláctico y / o terapéutico en enfermedades infecciosas ha sido probado en seis estudios clínicos pioneros de la década de 1970, mucho antes del descubrimiento real de sus receptores objetivos y mecanismos de acción (Keppel Hesselink, de Boer,& Witkamp, ​​2013). Los primeros resultados de los estudios en animales respaldaron la idea de que la PEA era un potenciador no específico de las defensas del huésped contra las infecciones bacterianas y virales, al tiempo que ejercía potentes actividades antiinflamatorias (Bachur, Masek, Melmon,& Udenfriend, 1965). . Esto condujo a la comercialización de PEA, bajo la marca Impulsin, para prevenir infecciones del tracto respiratorio superior (URTI) y para tratar síntomas similares a los de la influenza. En general, se publicaron seis estudios aleatorios doble ciego controlados con placebo. En la Tabla 1 se proporciona una descripción general del número de participantes, la población objetivo, los objetivos principales y la duración y la dosis del tratamiento con PEA utilizado en los estudios.

En conjunto, todos estos estudios apuntan hacia la eficacia de la PEA como agente profiláctico y terapéutico contra la influenza, hasta 1800 mg / día, incluso en poblaciones pediátricas, sin efectos secundarios relevantes. Los resultados sugirieron que la administración diaria repetida de Impulsin (30 mg / kg) previno la incidencia de infecciones del tracto respiratorio tanto en poblaciones pediátricas como adultas. Además, el tratamiento profiláctico con Impulsin disminuyó notablemente el número de episodios de fiebre, dolor de cabeza y dolor de garganta, mientras que no mostró un efecto significativo sobre la duración media de la discapacidad y la fiebre. Para una revisión completa de estos estudios, se invita a los lectores a consultar los excelentes artículos de revisión del Prof. Keppel Hesselink sobre el tema (Keppel Hesselink et al., 2013).

Después de estos ensayos in vivo, solo un estudio observacional retrospectivo probó los efectos de un producto nutricional, de marca con el nombre de "Sinerga" que contenía PEA, así como otros nutracéuticos, como calostro bovino, feniletilamina y el probiótico k1uyveromyces. FM B0399 en la prevención de infecciones urinarias en niños (Nigro, Nicastro,& Trodella, 2014). En este estudio observacional de pequeño tamaño (167 participantes, edad media de 4,5 años), los autores compararon la administración profiláctica de Sinerga durante 4 meses con extractos bacterianos en niños que padecían IRA recurrentes y evaluaron la frecuencia de episodios de una infección respiratoria que había provocado a la necesidad de prescribir antibióticos. Encontraron una reducción de la frecuencia de las URTI y la necesidad de antibióticos en el grupo suplementado con Sinerga, y todos los sujetos experimentaron menos de dos episodios de infección en el grupo Sinerga en comparación con el 51% del grupo de extractos bacterianos.

Desafortunadamente, aunque el interés por la PEA ha aumentado continuamente durante las últimas dos décadas, tras el descubrimiento de sus mecanismos de acción y su posterior comercialización como nutracéutico en varios países, ningún estudio adicional probó su eficacia en infecciones respiratorias en humanos.

Por el contrario, se han acumulado pruebas in vitro y en modelos animales de otras enfermedades transmisibles, en particular infecciones del sistema nervioso central (SNC), incluida la meningitis bacteriana y la sepsis provocada por la infección por Escherichia coli K1, dado

TA BL E 1 Resultados de ensayos aleatorizados que evalúan el tratamiento con PEA para prevenir las infecciones respiratorias agudas

Estudiar

Empleados de la fábrica de automóviles Skoda (MASEK,

Trabajadores del ejército

Trabajadores del ejército

Trabajadores del ejército

Trabajadores del ejército

Niños de escuela

población

1972a)

(MASEK, 1972b)

(KAMLICH, 1973)

(KAMLICH, 1974)

(KAMLICH, 1975)

(PLESNIK, 1977)

N. (PEA vs.

nene. 444

nene. 899

nene. 901

nene. 610

nene. 353

nene. 420

placebo)

(223 frente a 221)

(436 frente a 463)

(436 frente a 465)

(411 frente a 199)

(235 frente a 118)


GUISANTE

3 × 600 mg / día

3 × 600 mg / día para

3 × 600 mg / día

3 × 600 mg / día

3 × 600 mg / día

4 × 600 mg / día para

tratamiento

Por 12 dias

3 semanas,

durante 12 días,

durante 12 días,

durante 12 días,

8 semanas



seguido por

seguido por

seguido por

seguido por




600 mg / día

600 mg / día

600 mg / día

600 mg / día




Por 6 semanas

Por 6 semanas

Por 6 semanas

Por 6 semanas


Resultados

8% (18/223) frente a 14,9%

(33/221)a

31% (135/436) frente a

42.5% (197/463)

22,7% (99/436) vs

34.4% (160/465)

19,7% (80/411) vs

40.7%(80/199)

10,6% (25/235) frente a

28.8%(34/118)



14,7% (33/223) frente a 18%






a En términos de fiebre, dolor de cabeza, dolor de garganta.

b En términos de congestión nasal, secreción, tos.

ITR: infecciones del tracto respiratorio.

PEA conocidos efectos antiinflamatorios y neuroprotectores. En este trabajo, el tratamiento preventivo con PEA aumentó la fagocitosis de E. coli K1 sin inducir la liberación de citocinas por macrófagos in vitro y retrasó los síntomas' inicio y supervivencia prolongada de ratones desafiados intracerebral o intraperitonealmente in vivo (Heide et al., 2018).


4|INFECCIÓN PEAPOTENTIALINSARS-CoV2

La respuesta inmune del huésped es un arma de doble filo durante la infección por SARS-CoV2, así como muchas otras características de estados hiperinflamatorios. Por un lado, en las primeras etapas de la infección, es deseable tener un sistema inmunológico competente que pueda neutralizar el patógeno, al tiempo que limita el daño colateral al tejido del huésped, para acelerar el aclaramiento viral. Por otro lado, se cree que una respuesta inmune alterada con sobreproducción y liberación sistémica de citocinas proinflamatorias, la llamada "tormenta de citocinas", es responsable de la respuesta inflamatoria sistémica que conduce a la dificultad respiratoria aguda en el COVID-19 grave pacientes (Hu, Huang,& Yin, 2020).

En este escenario, PEA ofrece un perfil farmacodinámico único. Sus propiedades como potenciador inmune inespecífico frente a infecciones virales se han probado en ensayos clínicos aleatorios (ECA) en humanos hace décadas para la profilaxis de infecciones del tracto respiratorio (Nigro et al., 2014). Además, los estudios in vitro e in vivo en modelos animales demuestran que la PEA puede aumentar la activación de macrófagos y la fagocitosis sin provocar un aumento de citocinas proinflamatorias (Esposito et al., 2014).

El SARS-CoV2 conduce a una mayor liberación de interleucina-6 (IL-6) e IL-1b al unirse a los TLR. La activación de los TLR por el SARS-CoV2 conduce a una cascada de eventos aguas abajo que culminan en la activación de NF-κB, que está involucrado en la sobreexpresión de moléculas de adhesión de citocinas inflamatorias y quimiocinas (McGonagle, Sharif, O' Regan,& Bridgewood, 2020). El principal receptor diana de PEA, PPARα, induce la expresión de IkB, inhibiendo así la vía NF-κB y modula la expresión de TLR en la superficie celular. Al encontrarse en la encrucijada entre estos dos sistemas de señalización fundamentales, la PEA puede modular la diafonía aberrante entre PPARα y TLR y puede tener un efecto sinérgico en la infección por COVID-19 (Esposito et al., 2014).

Una de las farmacopropiedades de la PEA, la inhibición de la desgranulación de MC, conocida como mecanismo ALIA, ya ha atraído la atención de la comunidad científica y su relevancia en la infección por SARS-CoV2 se ha descrito ampliamente en otros lugares (Aloe et al., 1993; Gigante et al., 2020).

Además, la PEA y otros lípidos bioactivos actúan como moléculas antioxidantes, reduciendo el estrés oxidativo / nitrosativo, evitando así el daño endotelial, que se cree que contribuye a la patogénesis de la respuesta inflamatoria sistémica en el COVID-19 grave (Schönrich, Raftery,& Samstag, 2020).

Existe evidencia convincente de que el SARS-CoV2 puede afectar no solo la función respiratoria y cardiovascular, sino también el tracto gastrointestinal (GI) (Ho, Ho, Ho,& Ho, 2020; Wong, Lui,& Sung, 2020) y el sistema CNS (Alomari, Abou-Mrad,& Bydon, 2020; Asadi-Pooya& Simani, 2020). La PEA se utiliza principalmente como fitoterápico por sus propiedades neuroprotectoras y antiinflamatorias, particularmente en trastornos intestinales neurodegenerativos e inflamatorios, donde se ha demostrado que disminuye la inflamación intestinal y restaura la función de barrera intestinal (Couch et al. , 2019; Karwad et al., 2017). Se ha planteado la hipótesis de que el estado inflamatorio de COVID-19 podría alterar la integridad de la barrera intestinal dando lugar a un intestino "permeable" hiperpermeable, lo que permite la translocación bacteriana a la circulación sistémica, contribuyendo potencialmente a la

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FIG URE 1 Actividad multidireccional de la PEA y su potencial en la infección por SARS-CoV2. La PEA exhibe propiedades inmunomoduladoras, aunque inhibe las vías de señalización de TLR y NF-κB. Por otro lado, la PEA ha sido probada para infecciones virales respiratorias como un potenciador inmune “no específico” (1), puede reducir la lipoperoxidación y la concentración sistémica de AA y 20-HETE (2) y reducir la permeabilidad intestinal (3 )

[La figura de color se puede ver en wileyonlinelibrary.com]

estado séptico de pacientes con COVID-19 (Aktas& Aslim, 2020; Hoel et al., 2020).

Otro mecanismo antiinflamatorio significativo e interesante de la PEA que podría traducirse directamente en los pacientes con COVID, es la evidencia de que su administración en ratones puede modificar los niveles de otros lípidos bioactivos en la circulación sistémica. Como se mencionó, la PEA regula significativamente a la baja el AA y su metabolito 20-HETE, que se sabe que es un potente vasoconstrictor de los vasos sanguíneos, que podría contribuir al vasoespasmo y la disfunción endotelial que se encuentra en el COVID-19 grave (Heide et al., 2018) . En la Figura 1 se proporciona una descripción general de las actividades de la PEA y cómo podrían ser relevantes para la patogénesis del SARS-CoV2.


5|CONCLUSIONES

La evidencia anecdótica sugiere el uso de nutracéuticos en la lucha contra la pandemia de COVID19 (Infusino et al., 2020). Mucho antes de que COVID-19 estuviera bajo la óptica de la comunidad científica, la PEA ya se había propuesto como nutracéutico para combatir las infecciones respiratorias virales. De hecho, la PEA se ha probado en casi 2000 individuos en ECA como tratamiento profiláctico contra infecciones respiratorias virales, mostrando resultados prometedores en la década de 1970. El complejo de PEA y el mecanismo de acción redundante se han revelado muchas décadas después de estos ensayos, mostrando su potencial real como un compuesto inmunomodulador en lugar de un simple "potenciador inmunológico no específico" (Keppel Hesselink et al., 2013).

Las formulaciones de PEA están disponibles como alimento para fines médicos especiales en Italia y España desde 2008, bajo la marca Normast (Epitech Srl). Con más de 50 años de experiencia en el uso de PEA en ensayos clínicos, incluso en poblaciones pediátricas, no se informaron efectos secundarios adversos significativos (Gabrielsson, Mattsson,& Fowler, 2016), lo que lo convierte en un nutracéutico ideal para reutilizar durante el COVID-19. pandemia.

El interés hacia esta molécula como un suplemento alimenticio médico de fácil uso aumenta continuamente y está recibiendo una atención cada vez mayor de la comunidad científica, como lo demuestra la reciente aprobación de un ensayo clínico de fase 2 para tratar a pacientes con COVID-19 presunto o confirmado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). En este artículo, resumimos el potencial de la PEA en la infección por COVID-19 y creemos que, en conjunto, varias pruebas apuntan hacia su eficacia en las infecciones respiratorias y, lo que es más importante, su perfil de efectos secundarios muy benignos. Uno de los posibles contratiempos del tratamiento con PEA son las altas dosis necesarias para lograr su efecto terapéutico, tras la administración oral, dado su perfil farmacocinético desfavorable y su rápida metabolización en humanos. Esto podría limitar su biodisponibilidad en la práctica clínica, y se han desarrollado estrategias alternativas para aumentar de manera eficiente la biodisponibilidad de la PEA, como la PEA ultramicronizada (Impellizzeri et al., 2014).

En su declaración que suena casi profética, el profesor Keppel Hesselink afirma que “la facilidad de aplicación de la PEA ofrece la posibilidad de tener una respuesta terapéutica rápida lista en caso de una epidemia de gripe,

especialmente en los casos de discrepancia entre las cepas circulantes y las recomendaciones de la OMS ". Consideramos que la PEA es un nutracéutico prometedor en la infección por COVID-19, según los estudios preclínicos y clínicos y su perfil de seguridad relativo en humanos. Se espera con impaciencia la evidencia de los ensayos clínicos en curso para confirmar sus actividades beneficiosas y convertir la PEA en un nutracéutico eficaz contra el COVID-19.

Marcella Pesce https://orcid.org/0000-0001-5996-4259


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