El tratamiento oral con PEA-Q produjo una clara reducción en la puntuación histológica inflamatoria

Ni el meloxicam ni la quercetina lograron significación estadística en la disminución de los signos histológicos de inflamación, mientras que el tratamiento oral con PEA-Q produjo una clara reducción en la puntuación histológica inflamatoria. El efecto fue paralelo a una reducción significativa en la actividad de la MPO (la enzima proinflamatoria más abundante de los granulocitos neutrófilos) en ratas tratadas con PEA-Q, que demostraron ser superiores a meloxicam en la reducción de la infiltración de neutrófilos en los tejidos de la pata. Estos resultados están de acuerdo con estudios previos, que muestran que la PEA disminuyó la infiltración de células inflamatorias en diferentes modelos inflamatorios [23, 46, 47]. En particular, el aumento de los marcadores proinflamatorios, nociceptivos y proteolíticos analizados fue significativamente contrarrestado por PEA-Q en la misma medida (e incluso mejor en relación con TNF-α) que con meloxicam. Curiosamente, se considera que las citoquinas (p. Ej., IL-1β, TNF-α) y las MMP desempeñan un papel crucial en la muerte celular de condrocitos y la degeneración de la matriz [7, 48] y el NGF se considera actualmente como un regulador clave del dolor nociceptivo y neuropático [ 49]. Dado que (i) la concentración de NGF en el fluido sinovial canino aumenta significativamente en los perros crónicos [50], y (ii) el dolor asociado con la OA felina mejora bajo tratamiento con un anticuerpo anti-NGF [51], la capacidad de la PEA -Q para reducir los niveles de NGF durante la OA inducida experimentalmente se mantiene un efecto modificador de la enfermedad contra el dolor en pacientes caninos y felinos con OA. PEA-Q contrarrestó los cambios histológicos de OA causados por la inyección de MIA en la articulación tibiofemoral y disminuyó significativamente la severidad de la degeneración del cartílago, siendo el efecto superior al meloxicam. Según nuestro conocimiento, ningún estudio ha investigado el efecto de la PEA o la quercetina en el daño histológico de las articulaciones, por lo que es difícil comparar nuestros datos con los hallazgos anteriores. Los únicos datos disponibles a este respecto involucran la efectividad del meloxicam inyectado intraarticular, que disminuyó la puntuación histológica de las articulaciones en ratas MIA, aunque sin alcanzar una significación estadística [52]. Aunque no se recomendaría la extrapolación completa de la eficacia de los modelos pre-clínicos utilizados aquí para los pacientes veterinarios, los hallazgos presentes arrojan nueva luz sobre algunas de las vías y moléculas inflamatorias y nociceptivas a las que se dirige la PEA-Q. En el presente estudio, el uso de dos modelos diferentes y la evaluación del efecto a diferentes niveles (comportamiento, tejido y molecular) abordan en gran medida las preguntas más relevantes. Además, el efecto analgésico de la PEA-Q no solo en la inflamación de la CAR, sino también en el dolor relacionado con la MIA apoya su uso en los estados de dolor de la OA, donde frecuentemente coexisten mecanismos inflamatorios y neuropáticos. Se están realizando estudios sobre los efectos de la PEA-Q sobre el dolor y la locomoción en perros cojos.